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Criterios de diseño

Muchas personas consideran que diseñar un díptico es una tarea sencilla capaz de ser realizada por inexpertos. Uno de los errores más frecuentes que cometen los representantes de pequeñas y medianas empresas es confiar el desarrollo de sus folletos a amateurs o intentar realizarlos ellos mismos. Es importante tener en claro que el diseño de dípticos es un saber específico y complejo con el que sólo cuentan los diseñadores gráficos profesionales. Así, si Ud. quiere piezas verdaderamente efectivas, no debe dudar en contratar a expertos, dado que ellos cuentan a la vez con un gran conocimiento gráfico y con una enorme creatividad. Por ello pueden realizar folletos llamativos y realmente representativos de la identidad corporativa.

Aquí apuntamos los criterios centrales que se tienen en cuenta al diseñar un díptico perfecto, y que permiten articular armónicamente el plano verbal y el visual para obtener folletos de excelente nivel. Recuerde que para el público un díptico de calidad es sinónimo de la calidad de una empresa. Con la información que ofrecemos en esta página Ud. comprenderá todo lo que el diseñador pone en juego en su trabajo.

1) Mensaje corporativo

Un buen díptico es aquel que, una vez visto y leído puede resumirse en una sola frase contundente, es decir, aquel que cuenta con un mensaje inconfundible. En la fase inicial del diseño es fundamental que el diseñador junto con el personal de la empresa se comuniquen fluidamente para definir con simplicidad el mensaje corporativo: qué quiere decir la compañía a su público a través del folleto. Mediante los productos, los servicios, el material de promoción disponible y las campañas de publicidad ya realizadas el diseñador puede darse una idea más acabada del perfil de una compañía. De todos modos, lo fundamental es captar el mensaje que se quiere dar en un folleto determinado, coherente con la idiosincrasia de la organización. A veces el diseñador debe encargarse de renovar el mensaje corporativo, para hacerlo más actual y acorde con las características institucionales presentes.

El mensaje es la idea corporativa básica que subyace a un díptico, y que, por ende, se manifiesta tanto en los componentes gráficos (imágenes, líneas, formas, colores, fondos, etc.) como en el contenido verbal. En el caso, por ejemplo, de una empresa automovilística, su mensaje puede ser “Construimos los autos más resistentes para el uso cotidiano”, el cual deberá desarrollarse en los elementos visuales y en el texto. El mensaje tiene que sintetizar los valores corporativos más importantes.

2) Público de llegada

Un buen diseño de folletos siempre tiene en cuenta al destinatario deseado. Realizar un díptico sin definir con precisión el público o haciéndolo demasiado general hará fracasar por completo el folleto porque nadie en particular se sentirá interpelado. El diseñador profesional se encarga de conocer con exactitud el tipo de personas a las que apunta una empresa, teniendo en cuenta variables tales como pertenencia cultural, estrato social, nivel de instrucción, grupo etario, género, intereses y profesión. Con estas consideraciones puede desarrollar un folleto con el que el público indicado se sienta cercano, logrando de esta manera que las personas a las que se desea hacer llegar el mensaje se identifiquen con la empresa en cuestión. Garantizamos que un díptico pensado para sus destinatarios será conservado por ellos, sin dudas.

3) Texto

Dado que el texto de un díptico cumple una función central, le dedicamos una sección especial. Lo invitamos a leerla.

4) Tipografías legibles y con estilo

Dado el rol central que tiene el texto en un díptico, una de las tareas más importantes del diseñador es elegir la o las tipografías adecuadas, según dos criterios básicos. El primero de ellos es la legibilidad. Es crucial que las letras se distingan con facilidad en cualquier tamaño, por ello las tipografías más recomendables son las clásicas: Helvética, Bodoni, Times, por ejemplo. Las tipografías de “fantasía” suelen tener problemas de legibilidad, aún cuando a veces resultan visualmente atractivas. Para que el texto pueda leerse bien es necesario que el color de las palabras contraste con el fondo, ya que si los colores son muy parecidos, se genera una gran confusión.

El segundo criterio de selección de tipografías es el perfil de una empresa. Según este, más tradicional o más moderno se puede optar entre fuentes con serif (aquellas cuyas letras tienen terminaciones, tales como Times) o fuentes sin serif (aquellas cuyas letras son más simples y despojadas, tales como Arial). Para resaltar partes del texto es recomendable utilizar los diversos estilos: bold, itálica, subrayado, etc., pero no emplear muchas tipografías distintas porque así sólo se crea caos visual.

5) Imágenes atractivas y pertinentes

Un díptico es, ante todo, una herramienta de marketing cuyo objetivo es vender los productos y servicios de una compañía. Para ello, además de un texto persuasivo e interesante, es imprescindible mostrar imágenes llamativas que capten la atención del público. El diseñador se encarga de seleccionar un número limitado de fotografías y/o ilustraciones de calidad sobre los productos ofertados, para crear así un pequeño catálogo, realmente útil a los receptores. Es importante no atiborrar un díptico de imágenes, sino presentar el número justo de fotos o dibujos, siempre relacionados con las actividades de una empresa. La gente siempre quiere conocer de cerca a una compañía, por eso una excelente idea es mostrar imágenes del personal, del edificio y de las instalaciones en general. El logo corporativo no puede estar ausente, ya que condensa a una compañía en su totalidad. En algunos casos es posible optar por imágenes abstractas para el díptico, especialmente en el caso de empresas dedicadas a tareas poco tangibles.

6) Diagramación de los paneles

Uno de los rasgos centrales de un díptico es su organización en cuatro caras o paneles. El diseñador gráfico se encarga de pensar el folleto como una totalidad, en la que los lados exteriores e interiores tienen una misma estética. La homogeneidad gráfica permite que la imagen de una compañía sea reconocida por el público y sea guardada en su memoria. De todos modos, cada panel se puede diseñar con un toque de originalidad para destacar distintos aspectos de la información brindada. El frente del díptico debe resultar realmente cautivante, memorable y sugerente, para que las personas deseen seguir leyéndolo. ¿Cómo captar de inmediato la atención del público? Nada mejor que una imagen llamativa ligada a las actividades de la empresa y también una frase breve y clara. Por supuesto, el logo no puede faltar en el rostro del folleto.

¿Con qué se encontrará el lector al abrir un díptico? En las dos caras internas se distribuye el texto del folleto, organizado en párrafos, títulos, subtítulos y viñetas, y se disponen también tablas, recuadros, esquemas y todos aquellos elementos que agilicen la lectura. Los dípticos que funcionan como catálogos incluyen las imágenes, descripciones y precios de productos y servicios. El panel del reverso se destina especialmente a la información legal sobre la empresa y a los datos de contacto. Dos pautas generales en el diseño de dípticos que deben observarse son: por una parte, establecer un mismo estilo gráfico en las distintas caras; por otra, mantener la simplicidad y dejar suficientes espacios en blanco.

7) Uso de los colores

Una de las primeras cosas que el diseñador debe saber es la cantidad de colores en que se va a imprimir un díptico. De esta manera podrá desarrollar un diseño adecuado a las posibilidades cromáticas. Como criterio general siempre es importante elegir los colores que mejor representan a una compañía, aquellos presentes en el logo corporativo, para fijar en la mente del público la identidad de la organización. Nuestro equipo de especialistas presenta ahora algunas combinaciones posibles de colores:

Todos los colores

La impresión a todo color es muy llamativa y se ha vuelto accesible con el correr de los años. Un folleto con distintos colores atrae las miradas, siempre que haya un diseño simple en el que no se presente una mezcla cromática sin pauta alguna. Algunas opciones posibles son:

-Contraste entre colores fuertes y suaves: los dípticos pueden llevar fondos en colores tranquilos, para que descanse la vista, y, por el contrario, colores muy atractivos que llamen la atención sobre algunas partes destacadas. Por ejemplo, una buena combinación es usar un celeste claro para el fondo y un naranja fuerte para líneas, recuadros, viñetas, títulos, etc.

-Un toque diferente: para dípticos especiales se pueden emplear colores Pantone exclusivos, tales como fluorescentes, pasteles, dorados y plateados. Un toque con algunos de estos colores realmente marca la diferencia.

-Monocromía: para ahorrar gastos muchas empresas optan por realizar un díptico a un solo color, el más representativo de una compañía, generalmente elegido del logo corporativo. A lo largo de todo el folleto se emplea el mismo color en sus diferentes variantes.

Blanco y negro

Esta opción es la más conveniente a la hora de reducir costos al máximo. Blanco, negro y grises pueden resultar también eficaces con un diseño profesional. Se puede apelar a un estilo vanguardista o, por el contrario, a un estilo antiguo.

8) Formas de plegado

El modo convencional de plegar los dípticos es a la mitad, como si se tratase de libros. Esta forma de plegado es la más empleada por su comodidad para trasladar los folletos y porque el público está acostumbrado a los libros. Pero muchas veces los diseñadores buscan otros dobleces que hagan de un díptico una pieza más original. La hoja de papel puede doblarse como una servilleta, y los lados pueden coincidir o no uno sobre el otro. También el papel se puede plegar como un libro, haciendo que los paneles no coincidan entre sí. Además del plegado, los diseñadores también juegan con la orientación vertical u horizontal del diseño.

9) Tipo de papel

Elegir el tipo de papel en el que se imprimirán los folletos es crucial por dos motivos. En primer lugar, porque de su calidad dependerá el tiempo de vida útil, es decir, la resistencia de los dípticos (que, hay que recordar, son piezas pensadas para ser consultadas frecuentemente por los clientes). Y en segundo lugar, porque de él dependerá cómo se verá el diseño realizado por el diseñador gráfico. Todo el esfuerzo de este experto puede verse frustrado si los dípticos se imprimen en un papel de escasa calidad. Para estos folletos recomendamos utilizar papel ilustración o cartulina, de un peso de 80# o 100#, y con acabado brillante o mate. Si el papel tiene terminación brillante los colores lucirán espectacularmente llamativos, mientras que si la terminación es mate los colores no resaltarán tanto, pero el texto tendrá una legibilidad perfecta.

10) Laminados protectores

El laminado, una capa o lámina de plástico con que se recubre el papel ya impreso, es una excelente manera de dar más resistencia al papel, especialmente a las cartulinas. Se puede optar por el laminado brillante o mate, ambos con los mismos efectos que las terminaciones antes descriptas. Una de las ventajas de usar papel laminado es que los folletos se ven realmente muy llamativos. Pero, además, hace que los dípticos, especialmente aquellos que funcionan como catálogos, perduren por largo tiempo en manos de los clientes.


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